Los festejos comienzan dos días antes de la festividad de San Juan en cada barrio malagueño.
La culminación de las fiestas tiene lugar la noche del día 23. A las doce en punto empiezan a quemarse los "júas", que no son más que grandes muñecos de trapo, rellenos de serrín, papel o cualquier otro material. Los confeccionan los mismos vecinos del barrio y suelen representar algún personaje popular, grotéscamente caracterizado. Al mismo tiempo, se aprovecha para arder muebles inservibles, lo que a la vez contribuye a mantener encendidas esas candelas mucho más tiempo.
Es en las playas de la ciudad donde se hacen la mayoría de las hogueras para quemar los "júas".Cuando las llamas se quedan a una altura razonable, los jóvenes comienzan a saltar la hoguera, realizando vistosos alardes y compitiendo en valor y destreza con sus compañeros. Todo el tiempo, además, no se cesa de jugar a la rueda en torno al fuego.
Se cuenta que, esta noche calificada como mágica, toda persona que se bañe o se lave la cara en el agua del mar al dar la media noche, conservará la belleza eterna.