Gastronomía

 

La Navidad es época de sabores, algunos muy extendidos por todo el mundo como el Roscón de Reyes y otros tan singulares como los borrachuelos al vino de Málaga.

Con la marcha del calor comienzan a proliferar los puestos de castañas, es el primer síntoma de que se va acercando el periodo pre-navideño. El olor de los puestos donde se cuecen, cortadas y con un toque de sal, es el mejor reclamo para probar un cartucho y combatir el frío.

De origen andaluz, los mantecados han estado siempre en todas las mesas malagueñas en las fiestas navideñas. Mantecado de almendras, de chocolate, de canela, de limón o el famoso polvorón (que sólo se diferencia del mantecado en su forma), se comen entre horas, después de las comidas o como merienda desde fechas cercanas a la Navidad.

Los mazapanes, hechos de almendras y azúcar, tienen formas singulares, muchas veces imitando animales, peces u otros objetos más navideños como campanas o estrellas.

Por su parte, el turrón, compuesto en sus orígenes de frutos secos, principalmente almendra y mieles, goza hoy en día de una gran variedad de sabores y se presentan en forma de tabletas.

Los borrachuelos también suelen saborearse en estas fechas. Dependiendo de su gusto puede elegir entre los borrachuelos de miel o los de azúcar, y para darle un toque más local, también puede probar los borrachuelos al vino de Málaga, que tienen un toque muy característico.

En fin de año numerosos hoteles ofrecen espléndidas cenas, con una fiesta posterior a las 12 uvas de la suerte, que deberás comer al ritmo de los últimos segundos del año. Una bolsa de cotillón con artículos de fiesta, la barra libre posterior y muchas ganas de empezar el año con muy bien pie, son el resto de los ingredientes que acompañan esta celebración hasta altas horas de la madrugada.

Si en algún momento de la tarde noche al pasear o hacer sus compras por el centro histórico necesita un tentempié y quiere calentarse junto a un buen chocolate con churros, existen establecimientos especializados donde saborear un “tejeringo”.

Para finalizar las Navidades con un buen sabor de boca, no olvide probar el roscón de reyes, con o sin nata, adornado con frutas escarchadas, y muchos de ellos con regalo en su interior.

Todos estos productos se consumen frecuentemente y son fáciles de encontrar, están disponibles en supermercados y grandes superficies, aunque quizás prefiera comprarlos en panaderías y confiterías donde su fabricación artesanal también le aporta un sabor especial.

 

 

 

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